Desde 1863 hasta 1998, más de 150.000 niños indígenas fueron separados de sus familias y llevados a internados con el objetivo de “asimilar” y destruir la cultura y lenguas indígenas. El hallazgo de los restos de 215 niños, estudiantes de un internado ponen a la luz pública los abusos cometidos en contra de las y los niños por el gobierno y la iglesia católica que eran los administradores.
Han calculado que 6000 niños y niñas murieron en los internados. La Iglesia católica tenía 130 internados para niños indígenas, financiados por el gobierno de Canadá. A estos niños no se les permitía hablar su idioma ni practicar su cultura, eran maltratados y sufrían abusos.

El Informe Final indica que las principales causas de muerte de los niños en los internados fueron: maltratos físicos, desnutrición, enfermedades y el abandono.
Los niños que sobrevivieron a estas escuelas viven traumados.

La Comisión para la Verdad y Reconciliación (CVR) dijo que los niños habían muerto mientras estaban en internados. Sus cuerpos rara vez regresaban a casa y muchos fueron enterrados en tumbas sin nombres.
La Comisión para la Verdad y Reconciliación (CVR) dijo que los niños habían muerto mientras estaban en internados. Sus cuerpos rara vez regresaban a casa y muchos fueron enterrados en tumbas sin nombres.

Geraldine Lee Shingoose, sobreviviente del internado en Saskatchewan: “El abuso psicológico y mental fue traumático para mi autoestima y mi identidad. ‘Eres pecadora, eres una indígena sucia, no eres buena para nada’ me dijeron durante nueve años. Llegué a la escuela hablando Saulteaux (lengua indígena), salí hablando solo inglés. Tengo sordera, debido a los golpes y puñetazos en la cabeza. Nos pegaban si hablábamos nuestra lengua”

Geraldine Lee Shingoose
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